CIVISMO
Se refiere a las
pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en
colectividad. Se puede entender como la capacidad de saber vivir en sociedad respetando
y teniendo consideración al resto de individuos que componen la misma,
siguiendo unas normas de conducta y de educación, que varían según la cultura del
colectivo en cuestión. Concepto y formas.
El civismo es el conjunto de ideas,
sentimientos, actitudes y hábitos que hacen de los individuos y grupos buenos
miembros de las comunidades políticas en que se integran. La palabra civismo,
se deriva etimológicamente del vocablo latino civis, miembro, con todos los
derechos, de la civitas o comunidad política . El uso del término civismo, tuvo
su origen en la Revolución francesa e inicialmente aparece unido a la
secularización de la vida que ésta supuso.Desde el punto de vista del sujeto,
civismo individual, o de las personas
físicas, y de un civismo de los diversos grupos sociales constituidos por los
ciudadanos dentro de las organizaciones políticas. Se pueden distinguir un
civismo local, provincia. Existe un civismo organizado, es decir, asociaciones
distintas de los partidos políticos que tienen por objeto facilitar el
ejercicio de los deberes cívicos, fomentar la educación cívica, o promover
cualesquiera otros fines cívicos.
Estudio sociológico. El civismo
constituye un factor importante de integración social, considerando este
concepto sociológico como el grado en el que el comportamiento de los
individuos o grupos sociales se conforma a los valores y normas fundamentales
de la sociedad. En cuanto al segundo
aspecto, influencia de la sociedad en el civismo éste, en primer lugar, sólo
puede darse propiamente, de una manera generalizada, en un tipo de sociedad
adelantada y evolucionada formada por hombres con un cierto nivel cultural y
moral. En segundo lugar se puede decir
que hasta cierto punto el civismo, es un resultado social, en el sentido de que
no es algo exclusivamente natural e innato en el individuo, sino, en gran parte,
adquirido a través de la sociedad por la educación cívica y la convivencia
social.
Comportamiento cívico. La actuación cívica de los individuos y grupos puede ser objeto de una doble consideración: ideal, es decir, cómo debe ser; y real, o sea, cómo es, de hecho, en la práctica. Idealmente, los deberes cívicos de los ciudadanos se pueden encuadrar en las siguientes categorías: conocimiento de la comunidad política, de sus instituciones y funcionamiento; comprensión y simpatía lúcida por ellas; participación, tanto en el ejercicio de derechos como de obligaciones, y preocupación y esfuerzo por su mejora y reforma. Los deberes cívicos de los ciudadanos crecen de manera especial si se les llama a ocupar cargos públicos, pues entonces no sólo se les exigen los deberes indicados, sino que deben reunir también las cualidades necesarias: tener una preparación y una competencia adecuadas a su cargo; ser honestos, tanto económica como intelectualmente en su función, lo que excluye el fraude y el engaño al pueblo; poseer, sobre todo, un acusado sentido de responsabilidad, no traspasar los límites de su autoridad y dar cuenta de su gestión a los representados.
Comportamiento cívico. La actuación cívica de los individuos y grupos puede ser objeto de una doble consideración: ideal, es decir, cómo debe ser; y real, o sea, cómo es, de hecho, en la práctica. Idealmente, los deberes cívicos de los ciudadanos se pueden encuadrar en las siguientes categorías: conocimiento de la comunidad política, de sus instituciones y funcionamiento; comprensión y simpatía lúcida por ellas; participación, tanto en el ejercicio de derechos como de obligaciones, y preocupación y esfuerzo por su mejora y reforma. Los deberes cívicos de los ciudadanos crecen de manera especial si se les llama a ocupar cargos públicos, pues entonces no sólo se les exigen los deberes indicados, sino que deben reunir también las cualidades necesarias: tener una preparación y una competencia adecuadas a su cargo; ser honestos, tanto económica como intelectualmente en su función, lo que excluye el fraude y el engaño al pueblo; poseer, sobre todo, un acusado sentido de responsabilidad, no traspasar los límites de su autoridad y dar cuenta de su gestión a los representados.
El civismo es una adhesión
incondicional, no al Estado, sino al bien común, de aquí que uno de los deberes
cívicos sea oponerse a las medidas políticas que se estimen perjudiciales al
mismo. Cuando
oímos hablar de civismo, tal vez a muchos de nosotros el término nos suena a
algo parecido a no tirar papeles en la calle y a respetar jardines. Pero ser una persona cívica es mucho más que esto, es
más que alguien que cumple una serie de normas de ciudadanía.
Entiendo la
justicia como una fortaleza cívica que garantiza las oportunidades en las
personas, empezando por el derecho a la vida.
Un ejemplo de civismo
es cómo se comporta la gente y cómo convive en sociedad. Se basa en el respeto hacia
el prójimo, el entorno natural y los objetos públicos; buena educación, urbanidad y cortesía.